Como siempre digo, seré de los raros —o niñombre— que lee literatura infantil. ¿Por qué, superada la barrera de los 30? Sí que me gusta la literatura madura —para adultos—, pero bastante thriller veo en el mundo real. Así que en la literatura infantil encuentro inocencia que, a la vista de lo que vemos todo el mundo, cae como un bálsamo. Y dónde si no es en la naturaleza, en los propios animales, vamos a encontrar esa inocencia que nos gustaría ver en la humanidad. En general, recomiendo a los adultos la literatura infantil porque la apreciarán con todos sus matices, a diferencia de los peques, y si los mayores no leemos libros para niños, ¿cómo vamos a recomendárselos cuando los más peques aún no tienen ese criterio?
Con esta nota aclaratoria, digo que quise este libro como un reencuentro con un viejo amigo de la infancia. Por entonces me leí las historietas sueltas y ahora, como se suele decir, de pe a pa. Recordaba historias que más me llamaron la atención en su día como la del cuco o esas tormentas de otoño, pero no imaginaba ese clarísimo déjà vu al volver a leerlas. Tanto por esa inocencia que buscaba como por atracción hacia la naturaleza, las he disfrutado al apreciar los matices. Entre tantas que destacaría, se me han quedado la del cuco, que usurpa sus huevos después de comerse el que ya había en ese nido ajeno; las cigüeñas que con la llegada del buen tiempo regresan a Europa desde África justo al mismo lugar donde anidaron el año anterior; el salmón que basa su vida en varios viajes entre el río y el mar; las hibernaciones de los castores y las marmotas que, como si fueran seres humanos, preparan auténticas casas donde no falta la confortable cama. Pero la historia más memorable, y será muy triste para los pequeños lectores, es la de los patos que en primavera y verano sigues su vida donde todo es vigor y alegría al nacer las crías, hasta que a principios de otoño pierden fuerzas hasta el punto de no poder alimentarse y sufrir los estragos de las hambrunas. También pierden las plumas. Me recordó a El patito feo de Hans Christian Andersen. Deben aguantar al borde de la enfermedad hasta que unos meses después, como un ciclo natural más, vuelvan a recuperar su plumaje y su vitalidad.
En general, lo que me atrae en este libro —lo que veo muy indicado para iniciar a los niños en la comprensión y el amor por la naturaleza— es tirar del hilo hasta dar con la respuesta. Me explico: «¿Cómo sabe el castor que al llegar el frío debe prepararse para hibernar si los animales no razonan como lo hacemos los seres humanos?», «¿Cómo saben las cigüeñas dónde anidaron el año anterior y cómo se orientan en el viaje?» o «¿Qué inteligencia mueve los hilos, por ejemplo, con algo inerte, para repetir los diversos e infinitos ciclos que conforman la naturaleza?». Recalco las cursivas con intención de otorgarle cierto retintín. Con la Iglesia hemos topado; y creo que nunca mejor dicho. No voy a entrar en ese tema, aunque ya veis que tan ligado a la naturaleza y reflejado en este libro, y os lo dejo a vosotros.
Para no alargarme demasiado, concluyo con un lenguaje claro y divertido, lo que ameniza algo que podría ser más pesado para los peques como son las ciencias naturalezas. Gran pluma la autora Anne-Marie Dalmais que ahora a mis 37 he apreciado. También se les hará más ameno porque la mayoría de las historietas están ligadas por personajes: desde niños como Pablo y su hermana Ana, Blanca o María y su tía Isabel hasta sus mascotas como el gato Mazapán, el hámster Caramelo o el perrete Robinsón. Y con las fantásticas acuarelas de Annie Bonhomme unidas a cada historieta, así como al principio de cada estación del año y curiosidades sobre la misma al final, harán que se beban este libro y quieran más de la amplísima colección de 366.. y más historias.
Por último, quiero otorgarle el valor que merece al libro antiguo y de ocasión. No todo son novedades.Y también le otorgo el valor que merece a Iberlibro. Si le dais una oportunidad, pequeños y mayores, todavía podéis encontrarlo en dicho portal a precios muy por debajo, para el valor que tienen estas joyas.
Gracias por leerme.


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