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domingo, 12 de enero de 2025

Más de 25 años al frente de las letras y los que tenga por delante

  


No pude despedir el año sin compartir en redes algo muy importante para mí como autor. Este relato tiene mucho que ver, pero es más bien una forma de ilustrarlo. En este 2024 he cumplido 25 años como escritor. Todo comenzó con este relato que os comparto (como lo recordaba en 2010), que escribiera en diciembre de 1999; cuando nos preocupaba, a mí el primero, el efecto 2000 o que la caída de la Mir provocara el fin del mundo. Qué os voy a contar a estas alturas cuando mis blogs acumulan no pocas entradas en las que hablo de mi trayectoria como autor. Procuraré no espamear mucho. Os dejo esta en la que cuento mi historia según me acuerdo. Sigamos con nuevos recuerdos y al final propósitos para el 2025 y los venideros.

 Pasé de imaginar historias y sus diálogos con los muñecos a las letras cuando tuve este primer ordenador que corría con MS-DOS. Por mucho que he buscado en internet no he encontrado nada ni de aquellos ordenadores Canon ni de aquel primigenio Word. Entre lo que podía ofrecer, como si fuera un juego me piqué al procesador de textos. Después de este relato recuerdo mi primer conato de novela que quedó en otro relato. Fue mi primer interés en el género de terror. Lo escribí con Enigma MCMXC de fondo; además, el casete original de 1990. 


Por lo que recuerdo, vi una noticia de una familia o un hombre que se disponía a dar la la vuelta al mundo en su velero. He encontrado una noticia de una familia vasca que llegaba de dar la vuelta al mundo en su velero, por esos años 2000, pero no me suena a la noticia que me inspiró esta historia. Comenzaba con una familia gaditana que se embarcaba en su velero para dar la vuelta al mundo. Ya no recuerdo bien si llegué a escribir o quedó en idea cuando desembarcaron en una isla y pasaron la noche en un monasterio encantado (aquí está la influencia de Enigma). Y ahí quedó inconcluso.

 Pero si alguien despertó mi interés en la literatura (ya era un buen lector con algún reconocimiento de la profesora cursos antes) fue don Francisco, mi profesor de Lengua del colegio y la susodicha lección sobre los textos literarios. Después de ese primer relato ya no paré. Continúe muchos años escribiendo por gusto, a mano y a ordenador, hasta que años después de terminar mi primera novela En busca de su encuentro, me lancé a autopublicar. Esa fue la primera novela publicada, pero en el ordenador aún conservo con cariño Las historias de Roberto; 50000 palabras que escribí en el verano de 2006 en WordPad, en un ordenador que corría con Windows NT. Como historia juvenil está bien. Me influenció la serie argentina Rebelde Way. El plato principal fue la logia, a semejanza de la referida serie. Pero cuando lo leo de vez en cuando me echo unas risas. Tiene hasta faltas de ortografía.

 Qué vamos a decir del arduo camino de los escritores... Hay que desahogarse, pero también quedarnos con las muchísimas ventajas; comenzando por pasar de escribir como algo individual a formar parte de una comunidad como la nuestra. Haciendo balance del año, me quedo con vosotros. De verdad que sois lo mejor que he descubierto y en concreto por Threads donde no nos limitamos a comentar. Queda mirar hacia adelante, hacia el 2025 y toda una carrera por delante.

Vamos terminando con los propósitos. Sería lo suyo dar por finalizado el libro monográfico sobre la historia del ferrocarril en Córdoba, del que he hablado en alguna que otra entrada. Lo comencé en 2015, así que va siendo hora de terminarlo, ¿no? Junto con este libro de no ficción, mi prioridad es continuar la trilogía de Arcadia. Ya he dicho en otras ocasiones que tengo el manuscrito del segundo desde.... ya ni me acuerdo. Tengo planeado el tercero y quizá escriba el manuscrito aunque no haya publicado el segundo. Como habéis visto, en Amazon puedo autopublicar lo que quiera y cuando quiera porque no tengo que realizar mayor inversión que las tasas del registro y los blocs de acuarelas si el libro es ilustrado. Pero En el nombre de Arcadia se publica con una editorial de autoedición, Ediciones Arcanas en concreto, que lleva un presupuesto porque el trabajo del equipo tiene su valor (creo que todo el mundo comprende esto). Siempre recalco que prácticamente ningún autor paga la edición de su bolsillo gracias a las campañas de crowfounding o micromecenazgo. Ya he hablado del tema en redes. No sé en otros países pero en España tienes que darte de alta como autónomo tan solo para una campaña. Si os interesa, consultad la guía que ofrece Verkami; una de las plataformas más populares entre los autores. Y este ejemplo con Anheron: Sentimientos de cuero y acero de Jorge Díez Miguelez.

Regresando a mi caso, la edición del primero de la trilogía la costeé con ahorros y por entonces, iluminado yo, creía que con las ganancias me alcanzaría para costear las siguientes ediciones. Qué os voy a contar y más a mis compañeros autopublicados. Habrá que tomarse cada vez más en serio la promoción, escuchar los consejos de expertos y currárselo. No hay otra. Mientras tanto, escribimos por amor al arte y con la autopublicación lo tenemos más fácil; publicar se democratizó. En mi caso, publicaré el ya referido como caramelito que tengo planeado en su correspondiente archivo. Quizá me pase como con El Chaparral que comenzó como una historia corta y terminó, sin imaginarlo, con una novela de 255 págs. y unas 90000 palabras. 

En cuanto a mi faceta artística, ya hablaré en otra entrada.

 No voy a poner el punto y final hablando sobre mí. Junto con vosotros, cierro un buen año donde he aprendido a valorar la suerte que tenemos al autopublicar, sin depender de la decisión de una editorial. Y ya sí que os deseo un año repleto de fuerzas para seguir desarrollando vuestra pasión. Aquí estaremos mientras tanto para celebrar los triunfos y apoyarnos en esos otros momentos.

Gracias por leerme... por estar ahí.


 

miércoles, 7 de febrero de 2024

Este es el currículum que quiero echar

 


Siento no querer dedicarme al sector sanitario —como auxiliar de enfermería— y sociosanitario. En definitiva, he sido un buscavidas y no le he hecho ascos a otros empleos que podía desempeñar, como en limpieza; en concreto, en saneamiento. Eso no resta que haya perdido mi vocación por ayudar a personas dependientes, que, al fin y al cabo, fue para lo que me formé en lo académico.

Pero, como el amor y los propios sentimientos, llega un punto en el que uno no manda en lo pasional. Lo siento, pero quiero trabajar en lo que me gusta. Cambiando un pañal o aseando al usuario lo hago con la profesionalidad para la que me preparé, pero siento que no me sienta realizado; no sea a lo que quiera dedicarme. Espero que haya sido una etapa que me ha aportado muchísimo —cómo no viniendo de una persona dependiente que lucha contra sus bazas y con ello te enseña— hasta como autor. Ahí está la inspiración en lo que escribo; ya le dediqué una entrada en el blog.

Puede parecer que esto es un capricho relativamente reciente. En la reflexión del pasado domingo ya dije que no empecé a escribir ayer. Veinticinco años ya. Y dibujando desde que tengo uso de razón. Mis padres conservan —o eso espero— mis dibujos de cuando estaba en preescolar. Aprovecho para enseñaros el diploma del único concurso que he ganado en mis 35 años de vida. Fue un concurso de dibujo en el colegio, en 1º de primaria. En el diploma pone «participación», pero porque era genérico para los compañeros que participaron. Como para no olvidar ese momento en el que me eligió un jurado ganador por un dibujo del que recuerdo mucho azul, mucho cielo y sin salirme. Pero es que incluso recuerdo de la guarde el darnos las notas y destacar en Dibujo y Colores; también una bronca de mi madre porque me pusieron «regular» en Lenguaje. De la escultura y mi pasión innata con la plastilina y la arcilla ya hablamos otro día.

Este ha sido el único concurso que he ganado en mi vida. Desde este verano me estoy moviendo más, también concursando en certámenes y sorteos, pero hasta ahora no he sido agraciado... ni con el reintegro de la lotería. Luego que si me río de mí mismo. Si es que la vida me lo pone a huevo.

 

Con esto os digo que esta es mi vida desde pequeño. Como hobby todo era de color de rosa. Lo que hacía, y creo que mantengo esa consideración, lo hacía para mí y porque era lo que me gustaba; sin más interés que enseñarlo y que me dijeron «¡qué bonito!».Eso cuando pintaba donde debía. ¡Cómo no!, yo era de los que pintaban en las paredes. Pero parece que a mi madre le gustó que ilustrara, y con dos añitos que tenía, el libro Tratamiento natural de las enfermedades infantiles del Dr. H. M. Stellmann, que precisamente consultaba cuando me ponía malo. 

Ya con dos años, en el 91, expresaba lo que veía. Como veis, esto dibujaba después de una tarde en la antigua estación de Córdoba.

Ya veis que, al menos, respetaba el texto.

Mi madre lo firmó por mí. Ya veis que llevo dibujando desde que tengo uso de razón. Este es el libro ilustrado por mí que conservo, pero no fue el único, claro.


Este lo recuerdo sobre finales de los 90 o principios del 2000, cuando el Cristo de la Agonía de Córdoba salía de una ermita en el monte. Desde siempre, igual con la escritura, expreso lo que veo.

También he de comprender que llevo tiempo promocionándome en redes (meses) pero me da la sensación de que esto no termina de arrancar y no puedo avanzar como ya me gustaría. Ya traté estos temas con mayor profundidad aquí y aquí, respecto a trabajar de lo que nos gusta; alcanzar estas metas. Intento ir al grano que ya me conocéis cuando caigo en divagaciones.

Empezando por anteanoche que tuve una pesadilla en la que estaba en la casa de Lebrija y se aparecía un niño que quería jugar conmigo. Pero enseguida me aterroricé porque, aparte de la mera aparición, supe que tenía delante un demonio que se me presentaba en la forma de niño. Traté de esconderme en las habitaciones, creí perderlo de vista hasta que me encontré con mi Boby. Se le encendieron los ojos rojos y también se le iluminaban los orificios del hocico. Salí de la casa, mi perro, ahora demoníaco, no dejaba de mirarme como el depredador que espera el momento para atacar. En un momento dado el demonio abandonó el cuerpo y se me presentó. Lo más aterrador, y así lo sentí en la consciencia del mismo sueño, fue que vi a… (no voy a nombrarlo), el que aparece en la película de El Exorcista creo que en la cocina con aspecto humano. Aquí llegó el clímax que hace que te despiertes. Me desperté en mitad de la madrugada, pero no quería ni abrir los ojos. Tenía miedo de volver a dormirme y regresar a la pesadilla. Volví a caer y esta vez soñé que empezaba a trabajar en un restaurante que era un chalet varias plantas, una de ellas dedicada íntegra a la cocina. Todo parecía normal de no ser porque estaba encantado. Procuraba centrarme en el trabajo en la cocina, pero sentía que los espíritus me llamaban; es más, los percibía como meras presencias. Ya estaba al límite y me ausenté como si fuera al baño. Pero salí por una ventana, trepé por la fachada hasta la planta de arriba que estaba abandonada y ahí se concentraba toda esa energía. Me asomé, no vi nada fuera de lo normal, pero percibía que los espíritus que me llamaban me esperaban. Pero ya me desperté.

Cuento esto porque parece ser que las pesadillas responden a nuestros demonios interiores; cuando no paramos de dar vueltas a ese tema que nos preocupa. Al día siguiente (ayer martes), seguí. Este tema va en aumento. Odio verlo de este modo, pero si quiero trabajar de esto, tengo que obtener beneficios. Mientras tanto, y comparándome con la inmensa mayoría que tienen trabajos normales y duros, me siento un nini. Con mi entorno cercano lo hablo mucho cuando me aconsejan que busque de lo mío, al menos, mientras tanto. Soy consciente de que estoy construyendo castillos en el aire e incluso tengo pajaritos en la cabeza. Ahí se presenta el primer dilema. Lo que sí os digo es que llevo ya un tiempo (unos añitos) tomándomelo como un trabajo. Por ejemplo, con la escritura, más cuando estoy escribiendo un libro como fue el de En el nombre de Arcadia o este último, La Navidad de los ambulantes, procuro mantener la constancia hasta el punto de considerar mis sesiones de escritura como una jornada laboral más. Los detalles hablan por sí mismos. Me di cuenta cuando había días en los que me apetecía, pero me obligaba. Algunos días me los tomaba de descanso y me sentía fatal. Yo mismo me decía que todo el mundo el no tiene las mismas ganas de ir a trabajar todos los días, pero nadie dice: «hoy paso de ir a trabajar. No me apetece». Y hablo yo de trabajo. Por eso digo en broma lo de «un trabajo normal». Comprendo que todo el mundo que madruga, se parte el lomo, gana una miseria para hacer frente a todo lo que bien sabemos, esto son castillos en el aire y pajaritos en la cabeza. Ahí está esa batalla interna. A veces me llego a preguntar: ¿estoy haciendo algo con mi vida? O quizás este es el comienzo y está resultando difícil; tampoco me esperaba que fuera fácil. Esa es la mayor baza, a las que se le añaden las que desarrollé en esas entradas que enlazo más arriba. Resumiendo, estoy muy maniatado (amordazado, no tanto, porque gracias a Dios me puedo expresar. Aunque siempre con mucho tiento). Ya me gustaría vender por mi cuenta; tanto los libros como los dibujos. Cuando voy por las zonas más turísticas de mi ciudad y veo esas mesas con láminas para la venta me da envidia de la sana. Y si no de manera presencial, en nuestro tiempo tenemos la ventaja de internet. Ni siquiera puedo organizar un crowdfunding. Hasta podría monetizar los blogs, aunque, alcanzando unos requisitos con un mínimo de seguidores y visualizaciones. Pero me daría de boca contra el mismo muro. Se nos explica aquí.

De esto hablo a menudo con mi entorno cercano. Me dicen que por un poco de dinero que recibas tampoco es que te vaya a venir el FBI a casa. Ya sabemos que la ley no permite ni un euro. Es mejor no arriesgarse. De la única manera en la que puedo percibir es mediante las regalías. Entre muchas formas, autopublicando en Amazon porque los autores en ese caso no manejamos IVA sino la propia tienda, por lo que no tenemos que declararlo, pero sí toda regalía que percibamos. Con el servicio de distribución que ofrece una editorial, pues lo mismo. No tendría ningún problema en darme de alta; de hecho, es lo que me gustaría. Además, así me profesionalizaría desde el momento en el que señale la casilla del epígrafe para escritores y artistas del modelo tal. Tarde o temprano, quiera o no, tendré que dar ese paso. Y aquí hay algo que se añade a mis temores y es que la Administración tiene en cuenta si escribo o dibujo como hobby —y además lo compagino con otro trabajo— o si me quiero dedicar a ello, con lo que se consideraría como actividad económica y me tendría que dar de alta; aunque los beneficios sean 0. Y aquí está el detalle. Hablando en plata, si gano 0 tengo que soltar 300 pavos de cuota al mes; y eso el mínimo. Sí, ya sé lo de la tarifa plana, que los gastos desgravan y, lo primordial, que cotizas. Ya me gustaría. En mi opinión, consideraría más justo el que la cuota fuera proporcional al cómputo de beneficios y gastos. Esto me recuerda a una escena de Los Simpsons en la que dice Homer: «¿Cuánto es el % 0? ¡Y no me diga que 0!». Para la Administración sí que el %0 es un valor mucho mayor. 

Ya no digo que te quede para sacarte un sueldecillo, sino el hecho de algún mes o varios no ganar nada. De hecho, eso es común en ilustradores o escritores profesionales en el ámbito periodístico. Supondría ponerlo de tu bolsillo, y si es que tienes para pagar la cuota. Todo esto reflejo en lo que escribo. De hecho, el segundo de la trilogía de Arcadia arranca con esta problemática.

Y retorno a mis libros. La Navidad de los ambulantes, aparte de que lo escribí porque quise y disfruto con lo que hago, supuso una prueba. Tanteé cuánto tardaba en escribir una novelita corta, dedicándole tanto al día y, según el número de palabras/páginas, qué beneficios podría obtener. Y aquí otra problemática. Bueno, me lo tomo con humor. Anoche mismo consulté los informes y seguía la única venta; además en e-book. En concepto de regalías me gano 32 cents. Pero lo gracioso fue comprobar que aún no lo ha leído. Para los que no lo sepan, en estos informes de la editorial de Amazon (KDP) aparece hasta las páginas leídas en e-book.Pero bueno, tomándolo con optimismo, lo que no se lee hoy ya se leerá mañana. Además comprendo que vivimos en la cultura de la inmediatez/impaciencia.

Lo que no me voy a quedar es quieto. Ya por cabezonería. Volvemos a lo mismo: aún sin ganas, acudes religiosamente a tu trabajo. Empecé hace una semanilla o cosa así algo ambientado esta vez en el mundo de Arcadia. No me gusta verlo de esta forma, pero si da para otra novelita corta la publico en Amazon y me dará beneficios o me pasará como con los Ambulantes. Pero como no conseguiré nada es quedándome de brazos cruzados. Ahí está: sin saber procuro seguir adelante. Ni siquiera tengo un mínimo de opiniones/reseñas (más efectivas con detección de fallos que para mí pasan desapercibidos) para saber si es aceptable o no lo que escribo. Yo sigo pa’lante. Ahí aparece otra cuestión: entiendo que esto es proporcional a la cantidad de gente que me conoce como autor. Por lo pronto depende de que hagamos trabajar a los algoritmos para que lo que publico en redes le aparezca a más gente; mejor incluso compartir para que llegue a más. Así se empieza a emprender. Con tienda o un bar ocurre lo mismo. «Boutique Mary». Traerá género de primerísima calidad, los mejores tejidos, alta costura… pero quién va a entrar si nadie conoce ni la tienda ni mucho menos el género. Y encima como esté escondida en un callejón. Y yo porque no tengo esos gastos, pero Mary tiene que pagar módulos, luz, local, facturar y a los proveedores. Ya conté estas Navidades algo que se vio en una mercería de Cádiz que pedía difusión porque ya iba a cerrar. La gente compartió y a los días subieron una foto, ya no con la tienda llena, sino con la gente haciendo cola. Con esto os digo que sin vosotros no hay nada: ya sea bar, Boutique Mary, «me ofrezco a cuidar mayores o niños», libros o cuadros/láminas/pinturas. Por vuestra parte, también tenéis talentos y os gustaría trabajar en lo que os gusta, si no lo hacéis ya. En todo caso, luchad por vuestros objetivos y espero que los demás os echen esa mano tan imprescindible.

Voy a procurar ir terminando. Empezaba con estas dos pesadillas, y consecutivas, para después de haberos soltado esta chapa contaros otro sueño curioso. Quizá tenga esa interpretación de los sueños, por eso lo he contado en detalle con el añadido de lo que me preocupa. Esta noche indagué por internet algo que odio como es «literatura de mercado», por si escribo esa novelita que me dé beneficios sobre un tema que venda en detrimento de lo que me gusta. Tengo varias historias planificadas para lo que salga llegado el momento. Entre estas un caramelito que reservo. Llegué a plantearme anoche empezarlo ya. Pero, por otra parte, y me odio por esto, tiempo que me lleve, tiempo que sigo sin percibir nada. Y contando que no me pase lo mismo que con La Navidad de los ambulantes.

Después de rayarme un día más, es normal que esto se refleje en los sueños, como pasó con las pesadillas de la anterior. Anoche soñé que estaba en mi habitación, tenía desparramados por el suelo los juguetes de mi infancia que conservo de recuerdo. Evidentemente tenía que recogerlos, pero con todo lo que os he soltado estaba bloqueado. Me agobiaba más y más. Creo que hasta de las orejas me salía vapor a presión, como en los dibujos, hasta que reventé y me lie a patadas con la cama. Al poco desperté y después ese arrebato, aunque fuera en sueños, me hizo reflexionar. Creo que la interpretación del sueño es evidente.

Gracias por leerme.

jueves, 18 de enero de 2024

La inspiración de Lebrija y el entorno de Doñana en "En el nombre de Arcadia"

 

Subir al cerro del castillo de Lebrija con el libro fue un sueño hecho realidad.

Después de cuatro años volví al pueblo de mi madre y el que, aún hoy, y siempre, consideraré como mi segundo pueblo: Lebrija (Sevilla). En diciembre de 2020 comencé con el wordbuilding (Para los que no sepáis la jerga, «construcción del mundo»); meses después, la planificación de esta primera novela de la trilogía que comenzó con el mapa. Creo que la mayoría de los autores de fantasía españoles nos inspiramos en la península ibérica. En el caso de Clypeus es una isla (para que no fuera tan evidente) y, como no podía ser de otro modo, el cono sur se asemeja a Andalucía. Y no podían faltar las hipotéticas marismas del Guadalquivir.

Porción del mapa que representa las tierras bajas de la nación de Clypeus.

 

Ya que las inspiraciones ameritan esta entrada, empecemos por el principio, por el mapa y la etimología de las localizaciones. A partir de Catacreig —una ciudad sobre un promontorio que está inspirada en una Sevilla ubicada en una hipotética Comarca de los Alcores— discurre el río Abaíndeva en su curso bajo por la marisma terreno arcilloso cuarteado en donde crecen los almajos (hasta los almajos tienen simbolismo para mí. Ya me inspiré en el mismo lugar cuando escribí En busca de su encuentro). 

Ilustración que realicé para el booktrailer de En el nombre de Arcadia. Mensajes de ultratumba que representa la escena en la que nuestros personajes se acercan a Tanimach por la marisma tapizada de almajos.

Marisma tapizada de almajos vista desde la carretera a Sanlúcar (A-471), en las inmediaciones de Trebujena (Cádiz).

 

Hacia la margen izquierda tenemos las Colinas Verdes y, al este, próxima al río, la marisma baja y pantanosa. En el entorno del curso bajo del Abaíndeva, a semejanza del estuario del Guadalquivir, los lucios, las vetas y las veras, aparecen como antesala al hipotético Coto de Doñana. Los pinares aquí conforman los «Bosques del Oeste», engullidos por los sistemas de dunas en las proximidades de la costa. El término adecuado para esas islas boscosas son los corrales interdunares. La auténtica inspiración se remonta a mis frecuentes visitas al centro de visitantes del parque nacional "Fábrica de Hielo", en el marinero barrio sanluqueño de Bajo de Guía. En nuestra era digital, tenemos la suerte de leer en PDF lo que en los paneles y cartelas del museo se explica. Aunque si tenéis la ocasión, os recomiendo visitarlo. Aquí podéis descargar dicha guía.

Panorámicas de las marismas con Doñana en lontananza. He indicado localizaciones para su referencia como uno de los lucios y la Veta La Palma.


Vistas desde el lienzo sur del castillo. Podemos observar la sierra de Gibalbín en primer plano y la de Grazalema en la lejanía.

Vista del lienzo almenado desde el que me asomé en la foto anterior, junto a la ermita de Ntra. Sra. del Castillo, Patrona de Lebrija, desde la calle Sochantre Juan Porte.


A la orilla de la margen izquierda del estuario, nos encontramos con las ruinas de lo que fue un poblado de pescadores. En este primer libro de la trilogía no se menciona el nombre, pero sí aparece en el mapa, ya que «Ambàr» lo ideé a ultimísima hora. Este poblado en el que nacieron Myrna y Lennox (los abuelos paternos de Maddox) fue asediado en los tiempos de los mencionados; con lo cual huyeron hacia el norte y se instalaron en la villa de Tanimach Nuisgechán. No adelantaré esta historia, pues es lo propio que la conozcáis en el segundo libro. Al respecto, solo enlazaré con el componente mágico de esta tierra. Supe de esta atribución mágica a dicha tierra gracias al programa de Milenio 3, Doñana:el último paraíso del misterio. En Mensajes de ultratumba, cuando los personajes acampan en las marismas al frente de Tanimach en la Noche Mágica (el equivalente a la Noche de San Juan), cuentan leyendas de aquellos que vieron luces verdes emerger de los pantanos aledaños a los Bosques del Oeste. Esto se da en la realidad con los fuegos fatuos, aunque en esta ficción no es el caso. Esas son las dudas que forman la idiosincrasia de toda leyenda. Pero aquí uno que, como el dios de este mundo que ha creado lo sabe todo, os adelantaré que aquellos llamados «hombres que llegaron de las estrellas» se sintieron atraídos por esta tierra mágica hasta el punto de fundar una ciudad que consagraron a sus dioses; cuyas ruinas aún emergían sobre la isla en el centro de un lago (un mermado Lacus Ligustinus). En el de la realidad se cree que en dicho lago que ocupaba la totalidad de las marismas del Guadalquivir, en el centro, Platón ubicó la legendaria Atlántida. En la mítica ciudad está inspirada Denadiatán; y no solo en su morfología concéntrica, sino también en esa leyenda como ciudad sagrada. Y a propósito de mitología y Lebrija, se cuenta que fue fundada por el dios griego del vino, Dionisio; Baco para los romanos. Se cuenta que desde su fundación, Lebrija fue muy codiciada; incluso ya en tiempos de la Corona de Castilla. 

En la ficción que nos concierne, centurias atrás, más bien milenios, el lago de Denadiatán ocupaba toda la marisma; dando lugar a los asentamientos en el borde las Colinas Verdes, que por entonces demarcaban la línea de costa. Al igual que Lebrija, así surgió la villa de Tanimach Nuisgechán y, al igual que Lebrija, tomé la misma o similar etimología. Permitidme el fragmento extraído del wordbuilding en el que además se incluye «Veneria», la denominación que recibía esta región en dicha época del lago y que corresponde en mayor grado con la etimología de Lebrija.

 

-   Tanimach Nuisgechán -> Thàinig a-mach às na h-uisgeachan -> Lebrija: Nabrissa del pueblo de Oriente «semítico»: «naet prisa», que quiere decir «población a la salida de las aguas».  «Emergida de las aguas» en gaélico escocés: «thàinig a-mach às na h-uisgeachan». (aclaro que, para crear diferentes lenguas, aunque la mayoría a modo de atrezo y solo para nombrar localizaciones, utilizo el traductor de Google. Para estos toponímicos tampoco hace falta rigor en la traducción cuando es atrezo. Como curiosidad, tanto el gaélico escocés como el gaélico irlandés se lo apropié a los pueblos keltes). Y el gentilicio, «tanimanos/as».

-   Veneria -> Es el nombre que se le daba a Lebrija y que hace alusión a algo que mana; como el agua -ven- (veneros) -eria- (tierra). No se sabe si realmente significa “tierra venerada”. En las tierras bajas de la Gran Isla Central (antiguo nombre que recibía Clypeus), en la lengua de los ambras (para nosotros el latín), es el nombre que le dieron los clannadurs a la región que fundaron en lo que, con el tiempo, se iría transformando en las marismas del Abaíndeva. El nombre de la región y el de la villa de Tanimach, estaban ligados y, además, se fundaron en la misma época.

 

Con este ejemplo de paso veis que el wordbuilding (para los que no lo sepan, todo un universo como el Mundo Mágico, la Tierra Media o Poniente) es muy complejo. Hay miles de toponímicos, pueblos, razas, genealogías, calendarios con festividades y costumbres, hasta un recetario y una historia universal en la que no falta una cronología. Por supuesto, una cosmogonía inspirada en mitologías como la sumeria, la celta o la griega, entre otras de las que aparecen en el libro (hay muchas más; la suya para cada región de este mundo). Arcadia es un reino dentro de un mundo como podría ser el nuestro. No es que haya escrito El Silmarillion, pero quise crear un universo complejo con intención de expandirlo más allá de esta trilogía. Con esto os muestro una pequeña parte de lo que utilizo a modo de apuntes. Los que no hayáis leído la novela, no os asustéis que en el libro se da la información relevante para las tramas y sin abrumaros con datos y detalles. Bien, sigamos.

Regresando a la historia de En el nombre de Arcadia. Mensajes de ultratumba, conociendo estos datos, vamos al capítulo que no podía llamarse de otro modo sino Las marismas. Se acercan a la villa y Maddox siente la conexión con la tierra, como si cobrara vida y le llamara. En primer lugar, pensaréis que por esta razón Maddox soy yo. No. Mi alter ego lo repartí entre varios personajes. Pero sí que le endosé experiencias propias como esta. Cuando desde pequeño, ya fuera en el coche o en el tren, me acercaba a Lebrija sentía esa cercanía con la tierra; y aún hoy. Creo que eso define «raíces». Y a propósito de tierra, es la protagonista en este primer libro de la trilogía; la tenéis hasta en la portada. Aunque de la tierra roja de Arcadia ya hablaré en otra ocasión. Ya que diferencio las marismas con Arcadia, este territorio pertenece a otro reino llamado Anand. Ya os digo que Arcadia es solo una ínfima porción de todo un mundo.

Continuando con el periplo de nuestros personajes, no voy a incluir detalles para evitar el spoiler. De las marismas nos vamos a la villa que, aquí otra inspiración propia, al igual que yo, Maddox recuerda cuando viajaba desde Tiodlacdia, la capital de Arcadia, para visitar a sus abuelos; como yo, que desde muy pequeño veraneaba en la casa de los míos en el 16 de la calle Cádiz de Lebrija.

El caserío de casas blancas (enlucidas por la arcilla del lugar) se extiende sobre la loma del cerro coronado por un castillo de nueve torres. Hasta el número de torres tiene un significado, pues, según me documenté sobre el de Lebrija, eran las que se contabilizaban en la fortaleza. Aunque no seré yo quien os pueda contar la historia del castillo, sino este documental. Si os gusta la historia, ya no solo localizada en Lebrija sino en general, os recomiendo bucear entre los aportes de La Sibila S.L., Interpretación del Patrimonio Cultural.

 


Después de este magistral documental, no queda mucho más queda que añadir; solo un último apunte: como hemos visto en la recreación virtual, el castillo de Lebrija era un recinto fortificado que albergaba edificaciones como la ermita, la residencia del señor y la propia torre del homenaje; a diferencia del de Tanimach, conformado por la misma edificación en donde no faltaban los típicos pasadizos o las mazmorras.

 

Vista de los restos de la fortaleza presididas por la escultura del Sagrado Corazón de Jesús, desde la calle Condesa de Lebrija. 

Restos de la muralla que separaba el recinto fortificado de la alcazaba. Entre esta y el otro lienzo, se ubicaba la torre del homenaje.

Subir al cerro del castillo de Lebrija con un ejemplar ha sido un sueño hecho realidad. Después de leer esta entrada, entenderéis el simbolismo que guarda y lo que significaba para mí. Y no contento con llevarlo a este lugar, quise que fuera a la puesta de sol por una escena en la que Maddox, con la mirada puesta en el horizonte de la marisma, rememoraba su infancia cuando con sus padres iba a la casa de los abuelos. 

Si tenéis buena vista, descargáis o ampliáis la imagen, podréis leer estas páginas en donde se describen las marismas y la villa de Tanimach.

Como en la foto anterior, si sois capaces de leerlo (si no, comprad el libro) encontraréis escenas que transcurren en el interior del castillo. Por cierto, el capítulo Donde el río muere en el mar, es el que le sucede al de Las marismas. En ambos se condensa el tema que nos ocupa.

la contracubierta y, al fondo, se aprecia los restos de la otra muralla que separaba el recinto fortificado de la alcazaba. En las lindes de esta última estaría ubicada, aunque,a nivel del resto de la muralla. Si habéis visto el documental, sabréis por qué.

 

Y no solo me contentaba con llevar el libro a Lebrija, sino que desde que se publicó en agosto, desde que doné ejemplares a las principales bibliotecas de Córdoba, era mi ilusión depositar el ejemplar que nos ocupa en la Biblioteca Municipal de Lebrija «ElioAntonio de Nebrija». Lo llevé a la mañana siguiente y apenas le conté a la bibliotecaria que estaba inspirado en Lebrija, me propuso que lo dedicara. Con todo mi cariño así lo hice para mis lebrijanos. No solo quedó en la dedicatoria y el agradecimiento, sino que me comentó que organizaría una lectura conjunta con el club de lectura de la biblioteca; además de un evento como una tertulia. Para agradecimiento el mío por la acogida que tuve de parte del Área de Cultura del Ayuntamiento de Lebrija en la biblioteca. Participar en ese evento sería otro sueño hecho realidad; pero más el propio hecho de que los lebrijanos lean este libro con un fuerte arraigo en el pueblo.

Gracias por leerme.